martes, 14 de agosto de 2012

Crónicas veracruzanas II


En busca de las picadas perdidas

Establecidos en el la ciudad puerto de Veracruz ubicada en el golfo de México, nos instalamos en un hotel bastante agradable, no es bajo ningún concepto un hotel de gran turismo ni mucho menos, es un discreto pero cómodo hotel que se llama “Hotel Bello” que más bien se encuentra en el municipio de Boca del Rio (zona conurbada de Veracruz), ahí aterrizaron nuestros cuerpos exhaustos para reponer fuerzas, el hotel se encontraba al 100% de su capacidad, ya viajamos en temporada alta, lo cual por cierto hace que los precios se incrementen sustancialmente; les advierto si viajan durante esta temporada los costos de todo se verán incrementados en al menos un 50%, sobre todo si pretenden sentarse a comer en restaurantes de cadena o para turistas, pero volviendo a lo nuestro, el hotel poseía un balcón que tenía vista a la isla de “Sacrificios” y corría un delicioso aire con olor a mar, por tanto me desperté temprano y salí al balcón a tomar un café; evalué la situación y decidí que era bastante complicado levantar a mi madre y a las niñas vestirlas a todas subirlas al coche y buscar un desayuno cien por ciento veracruzano, por lo tanto me termine de vestir y le notifique a mi madre que saldría a buscar el desayuno para tomarlo en el balcón, le pedí que por favor dispusiera las cosas en lo que yo regresaba con la comida.
En mi amplia experiencia como visitante del puerto me dirigí a las picadas más cercanas no comerciales que conocía, las de “Queta”, tristemente hasta Queta sale de vacaciones y tenía su local cerrado, afortunadamente estaban las picadas de “Panchita” que también se encuentran en la zona del estadio de futbol, y cuyas picadas tienen proporciones épicas.
Déjenme decirles que una picada buena debe de andar costando entre 5 y 10 pesos dependiendo el tamaño, y preparada hasta 25, hay que tener cuidado, primero por sueles ser picosas y además de un tamaño bastante inusual para los regiomontanos, en realidad nunca he podido comer más de dos; para el desayuno familiar ese día me prepararon dos picadas una y dos empanadas ( las empanadas son de harina de maíz en Veracruz) dos de queso además de unos plátanos fritos ultra maduros fritos en aceite servidos con queso fresco y crema; ahora las picadas son una especie de tortilla de masa de maíz a la cual se le levantan (pican o pellizcan)  los bordes y se cuece en un comal con un chorrito de manteca a esta se le agrega salsa (la cual puede ser puro tomate) queso y cebolla a las preparadas se les puede poner pollo, longaniza, huevo, chuleta de cerdo o algún otro implemento de este tipo. Por otro lado la gorda existe de 3 tipos; blanca, negra y de dulce, la negra contiene en la masa un poco de frijoles negros mega refritos que se mezclan con la masa la de dulce es dulce porque tiene piloncillo y la blanca es masa de maíz al natural estas se aplastan como una tortilla y se fríe en aceite bien caliente hasta de infla una vez cocida se puede acompañar con frijoles negros y queso fresco, quiero decirles que era demasiada comida lo que ordene, pero con todo y todo creo que pague $100 pesos y era comida como para  5 personas.
Tengo que advertirles, que culturalmente el concepto de “servicio al cliente” no existe en Veracruz, se tardan lo que quieren y les vale madre si les compras o no, esto aplica incluso para los restaurantes de cadena y americanos, a la gente no le importa, es uno de los aspectos culturales negativos del veracruzano; por tanto, ignórenlos y levántense temprano, y por mitra, no saturen su día, porque su agenda se puede ir al carajo por un servicio lento en una fonda o restaurante, los cuales presentan llenos impresionantes diariamente (y no hablo de la temporada alta), por tanto procuren estar temprano y tener una idea aproximada de que van a explorar en el puerto para que el día no les tome por sorpresa.


También comí en el mercado, otro clásico, pero eso lo dejo para después, donde veremos los pormenores de las Freidurías y el mercado de los pescados y los salvadores volovanes esquineros. 

miércoles, 25 de julio de 2012


Queridos, esta es la primera entrega de las crónicas veracruzanas tenemos ya dos días en el puerto y hemos experimentado la gastronomía veracruzana, hemos visto el lado de los turistas y también nos hemos colocado del lado de los porteños quienes poseen una cultura rica en tradiciones y en costumbres, comenzare diciendo que les debo mi pasada por Tamaulipas ya que solo paramos a dormir y nuestra alimentación corrió por cuenta de una franquicia de comida rápida que no vale la pena mencionar, por tanto me concentrare en nuestra primera experiencia realmente buena.
restaurante "los Moros" Casitas Veracruz
Salimos de la ciudad de Tampico cerca de las 9:00 de la mañana del domingo con la intención de parar a comer en un restaurante ubicado en Costa Esmeralda unos 2 kms antes de Nautla, este restaurante lo descubrimos mi esposa y yo en un viaje previo hace ya como 6 años, buscando desesperadamente un chilpachole de jaiba, el lugar en cuestión se llama Los Moros.
Llegamos al restaurante hambrientos ya que cabe mencionar que la carretera antes de Tuxpan está en muy malas condiciones lo cual no nos permitió ir arriba de 70 kms por hora y llegamos hasta Costa Esmeralda a las 3:30. Después de 3 años sabíamos que era inevitable ordenar el famoso chilpachole de jaiba, para aquellos que nunca han tenido la experiencia les comento que este guiso es un caldo de pulpa de jaiba es especiado, básicamente es un caldo a base de chiles, también tiene epazote que le da un sabor muy característico, te los sirven con unas tortillas hechas a mano, no necesitas mas ya que es un caldo muy espeso, es un levanta-muertos muy efectivo; pedimos también Chicharrón de robalo, que no es más que robalo capeado estilo “sol” pero muy frito lo acompañan con arroz y plátanos fritos  y como tenia tanto tiempo de no comer arroz y plátano que nos vimos forzados a pedir una orden extra.
Quiero compartirles que el restaurante tiene precios de turista, no es nada económico, sin embargo vale la pena darse la vuelta, aproximadamente unos 150 x persona sale el chistecito pero es muy recomendable. Es una pena que las carreteras estén en tan mal estado, dificultan mucho el camino, por otro lado son carreteras demasiado transitadas hay partes donde en lugar de carreteras parecen calles de cualquier ciudad, en realidad están bastante vigiladas; este viaje por la costera es algo que cualquiera puede disfrutar enormemente, especialmente nosotros los norteños, que estamos tan poco acostumbrados a la multiplicidad de tonos de verde en la vegetación que exuberante crece al lado de la carretera, una vez que cruzas el rio Panuco solo es cuestión de tiempo para darse cuenta del cambio drástico del paisaje que súbitamente se vuelve verde, al lado del camino se levantan un montón de pueblos donde puedes parar a probar productos y comidas locales a muy bajo costo, por cierto que una de las mejores recomendaciones que les puedo hacer es que vayan dispuestos a probar todo lo que puedan y no tengan miedo de experimentar ya que podrían estarse perdiendo de algo fabuloso, decía Anthony Bourdain que cuando tu le preguntas a un mexicano acerca de la comida mexicana al mexicano no le significa nada ya que México es un país tan basto en comida como en su territorio y ciertamente cada región del país posee su propia identidad, no solo en cuanto a comida, si no también en su cultura, la pobreza, las crisis, los malos gobernantes, no pueden detener a este gigante  que se llama México, es de temer la fuerza de su pueblo que hasta hoy sigue y está dispuesto a ir mas allá, cada una de las regiones y pueblos que encierran este todo republicano.

Nautla
Hoy estoy descansando en el hotel en el puerto de Veracruz veo el mar y frente a mi tengo la isla de sacrificios, me llega la brisa del mar Malú duerme, Andrea está en la alberca, estoy por terminarme un puro de tabaco de San Andrés Tuxtla acompañado de un café de la región, la combinación de sabores y sensaciones son todo lo que le puedes pedir a la vida, mañana les cuento mas de ello, saludos desde el puerto.

martes, 17 de julio de 2012


No sé qué tanto hay de pan y vino en este blog, que a final de cuentas es otro intento más por compartirle al mundo mi visión de las diferentes cosas que hacen placentera la vida, la comida, los amigos, los lugares, la gente, la buena bebida con buena charla.
Los 4 lectores que tengo saben que siempre hablo de política, o si no la poesía y los cuentos; esta vez tratare de darle un giro a mis historias llevándolas a la parte más básica, a la cocina y al corazón, tratare de hablar de los caminos recorridos y de la cocina de buenas experiencias y conversaciones acompañadas de vino y amigos.
Es la primera entrada de este blog y me gustaría que me acompañaran en la que sigue donde hablaremos de algún plato interesante y rico.